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4 Consejos para elegir ropa de niño y vestir al rey de la casa

¡Cuántas veces hemos oído aquello de “tenemos que vestir a los niños como lo que son, no como si fueran adultos! Esta idea se puede aplicar fácilmente en el caso de las niñas, pero…

¿Y en el caso de los niños? ¿Es tan fácil de aplicarla a la hora de elegir su vestuario?

En Fortunitas Boutique Infantil estamos convencidos de que ese aurea mediocritas es el primero de los principios que deben guiar la elección de cada prenda para cada ocasión, estación, e incluso estado anímico del niño. Siguiendo este principio, os proponemos

4 Consejos para vestir al príncipe de la casa

#1. Un niño no es ni bebe ni adulto: evita los dos extremos al vestirle

Como padres, no hemos de olvidar que, cuando nuestros pequeños dejan de ser bebés y empiezan a prepararse para la época escolar, hemos de educarlos según el estado y la evolución que les corresponde, evitando los extremos en el vestir.

Es por ello que hay que impedir tanto la estimulación excesivamente temprana de vestir al niño como un adulto, saltándonos etapas, como la búsqueda de la pervivencia en el vestir de un bebé que ha dejado de serlo, en un intento de que no crezca ante nuestros ojos; ambas actitudes se han de evitar a toda costa, pues, en el primer caso, el niño no estará lo suficientemente cómodo con camisas o pantalones con los que no puede moverse con desenvoltura

(¡Qué pena dan esos niños vestidos a juego con los papás celebrities!)

Mientras que en el segundo, además de las dificultades para conseguir tallas de este tipo de prendas, este podría ser un elemento más para impedir que nuestro pequeño se identifique en el vestir con ese niño que está evolucionando.

Ambas situaciones serían tan contraproducentes como hablarles con discursos académicos o, el otro extremo (tan denostado hoy por la psicología infantil) de hablarles imitando balbuceos de bebé.

Es mucho mejor tener opciones, dependiendo de la situación que se presente: prendas más clásicas, adaptadas al mundo infantil, como las que presentamos en nuestra sección de ropa de niño, a través de sendos conjuntos sobrios y modernos a la vez, de bermudas y camisa con cómodos cuellos y fáciles abotonaduras, que no les impiden jugar y desenvolverse, reservando para el cole los vaqueros y camisetas con inscripciones, de marcada tendencia en esta estación.

como vestir niños correctamente

#2. Inculcar y enseñar al niño a vestirse forma parte de su vida

Hasta que el niño comienza a ir a la escuela, del mismo modo en que enseñamos a los niños otras rutinas, como la comida, la higiene o el orden de sus juguetes, el hecho de vestirse es una rutina más sobre la que se ha de educar, aunque poco a poco.

Los niños, como las niñas, buscan en la ropa el refugio de la comodidad, la suavidad de una textura agradable al tacto y, sobre todo, la identificación de sí mismos.

Si bien es cierto que no es hasta los nueve o diez años cuando el niño empieza a experimentar su propio estilo, desde la autonomía de saber y poder elegir y vestirse solo; para llegar a ello, hay que inculcarle, desde pequeñito, rutinas de vestirse y desvestirse, a veces tomando la imitación del adulto (su modelo más inmediato) como base, pero siempre desde la motivación de llevar ropas cómodas y acordes a su edad.

La práctica de esta rutina ha de ser diaria, progresiva y en el momento adecuado.

Al principio, se comenzará por pequeñas colaboraciones por parte del niño, como enseñarle a ponerse la ropa interior o prepararle algunas prendas para que intente ponérselas (solo o con ayuda), culminando nosotros el proceso, subiendo cremalleras, abotonando y ajustando las prendas.

como vestir a un niño bien

#3. Dar opciones de ropa: es una forma de crear autonomía en el niño

¿No es verdad que ningunos padres que se precien de serlo dejan absoluta libertad al niño de ver los programas que quieran?

Por el contrario, les deberían dejar elegir entre opciones, pero ya filtradas con antelación, en razón de la edad y evolución del niño; en el caso de la ropa del niño, llegamos a ese término medio (al que nos hemos referido antes), dándole varias opciones de elección, para que tengan la sensación de que eligen, pero asegurándonos de que, sea cual sea su elección, siempre habrá habido una supervisión previa por nuestra parte.

De este modo, el niño aprende que puede participar en su propia forma de vestir, lo que supone un avance para su propia autoestima e identidad y, en última instancia, aumenta tanto la autonomía como la seguridad en sí mismo, sin que los padres pierdan el control que han de tener también en este aspecto.

En este sentido, en el momento de efectuar la compra, se puede hacer una preselección de varios conjuntos sobre los que se instará al niño a elegir, en razón de sus colores preferidos, texturas, confección o comodidad.

En el vestir diario, dependiendo de la ocasión, se expondrán también ante el niño varias opciones cerradas sobre las que el niño podrá elegir, en función de muchos elementos, sin ser precisamente el estado anímico el menos importante.

#4. No hay que dejarse llevar por los modelos Low Cost

   Especialmente en el caso de los niños, la tendencia de la moda low cost  es más patente que en las niñas, pues para estas empresas es más barato copiar los modelos masculinos de prendas de adultos que contratar diseñadores para crear modelos originales y creativos, indicados especialmente para niños, aunque estén inspirados en ciertas prendas de adultos, pero de corte, confección y detalles más adecuados a los niños.

Imitar la forma de vestir de los adultos no es peligroso si se trata de un hecho aislado, como una pequeña corbata o una chaqueta más clásica para ocasiones especiales, pero si se trata de convertir al niño en un adulto en pequeño, habremos de correr con todos los riesgos que ello conlleva, por lo que es totalmente evitable acudir a este tipo de marcas, especialmente por impedir la identificación visual del pequeño con el niño que es, amén del hastío de verse vestido de este modo gran parte de su vida

¡Menudo aburrimiento…! ¿No creéis?

Dejémos que sea niño también en el vestir, sin acortarle la infancia.

En definitiva, de todos es sabido que, en líneas generales, los niños prefieren disfrazarse a vestirse, e incluso a veces se niegan a quitarse el disfraz para salir a la calle. Es muy bueno que los niños se disfracen, pero haciéndoles ver que se trata de un juego pero que la realidad es otra, que no pueden ir disfrazados al cole, salvo en las ocasiones en que se requiere, por lo que

HAY QUE SABER DIFERENCIAR AL NIÑO CUÁNDO HAY QUE VESTIRSE Y CUÁNDO DISFRAZARSE, AUNQUE SEA DE ADULTO.



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